En abril del 2011 se espera iniciar los trabajos, en los que Patrimonio obliga a mantener desde la tipología de las fachadas a la reutilización de las tejas
05 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La rúbrica del convenio con Fomento y el anuncio del Consello da Xunta abren la cuenta atrás definitiva para que el Pazo de Liñares recupere el esplendor de antaño. Como ya se dijo, entre ambas aportaciones costearán prácticamente en su totalidad la rehabilitación de este edificio señorial, con 3,2 millones de euros. En diciembre se iniciará el expediente por parte del Concello de Lalín para licitar las obras, mediante concurso por procedimiento abierto y con varios criterios de selección. Para finales de febrero se adjudicarán los trabajos y en abril se prevé el inicio real de unas actuaciones para las que se estableció una duración inicial de dieciocho meses, aunque podría prorrogarse dada la complejidad de este tipo de restauraciones.
Si no se alargan en exceso los plazos y la dotación interior del inmueble, su puesta de largo coincidiría con el décimo aniversario de la compra de Liñares por el Concello. Una década para recuperar este emblema arquitectónico de Deza que se pretende convertir en fuente generadora de empleo y riqueza para la comarca, como insistió en resaltar ayer el edil lalinense de Urbanismo, Román Rodríguez. Un edificio que se pretende convertir en referente cultural, turístico y social del interior de Galicia, contenedor «no que cabe todo, dende área de museo dos pazos, ao do Cocido, da aviación vencellado a Loriga, da Vía da Prata ou a LalinLab».
Las estrictas directrices marcadas desde Patrimonio al tratarse de un Bien de Interés Cultural (BIC) marcará la rehabilitación del pazo. Así se conocían ayer detalles de proyecto, como la imposibilidad de alterar la composición y tipología de las distintas fachadas de mampostería de piedra, a excepción de una pared en el cobertizo anexo, muy deteriorada. También se deberán recolocar las actuales tejas cerámicas y se mantendrá el empedrado existente en el vestíbulo de la entrada, con pavimentos de granito en la planta baja y de tarima de castaño en entreplanta y superior.