La educación es el mejor antivirus, según responsable en investigaciones telemáticas
29 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Con motivo del Día Internacional de la Infancia, Gonzalo Sotelo, responsable de la unidad que investiga en el seno de la Guardia Civil de Pontevedra los delitos tecnológicos, abordó en Marín la situación de Los menores ante las nuevas tecnologías. Reconoció que, si bien casi todo el mundo piensa en Internet cuando se habla de delitos telemáticos, lo cierto es que «el móvil tiene muchísimos riesgos. Y más con su evolución, donde ya existe la posibilidad de disponer conexión a Internet las 24 horas del día o incluso hay terminales que la compras y te viene con la tarifa plana, pero también está la cuestión de sacar fotografías o grabar vídeos sin que te vean, que se suma a la facilidad de volcar todos estos contenidos en Internet o pasarlos por un MMS».
-¿Qué riesgos entrañan para los adolescentes las nuevas tecnologías?
-A pesar de que manejan de maravilla estas tecnologías y los aparatos de última generación, los menores corren un riesgo porque desconocen el medio en el que se están moviendo. Son riesgos que van desde el acoso hasta delitos relacionados con la intimidad de las personas. Calumnias, injurias...
-¿Influirá que existe una cierta brecha generacional entre estos menores y sus padres, a veces neófitos en la materia?
-Eso es lógico. El problema es que a los padres nos coge todo esto a traspiés. Esto va demasiado rápido para personas que no crecimos con una tecnología en continua evolución. Los chavales saben más que los padres.
-¿Cómo pueden hacer los padres para ponerse al día?
-Lo fundamental para los padres es que se haga un uso racional de las tecnologías. Tiene que haber unas normas mínimas. Si hay ordenador en casa, que esté en zonas comunes del domicilio, que no los tengan en habitaciones de los niños... Son medidas de control básicas que si no se cumplen pueden derivar en problemas. Un niño que se encierre en la habitación y diga que está estudiando hasta las doce de la noche o hasta las dos de la madrugada, normalmente la realidad es que no es así. Y a las doce de la noche, el niño está chateando o navegando por Internet.
-Precisamente, los chats, junto con las redes sociales, siguen moviendo el interés de muchos menores. ¿En Pontevedra ha habido algún problema relacionado con alguno de ellos?
-Con las redes sociales cada vez hay más problemas, sobre todo a la hora de colgar fotografías y de visitar perfiles.
-¿Y a nivel de denuncias?
-Por lo que hemos hablado en foros a nivel nacional con otros compañeros, estamos todos, más o menos, en el mismo sitio. Empieza a aumentar el número de denuncias relacionadas con redes sociales y con temas de mensajería instantánea, tipo Messenger, pero pienso que estamos en la media, como en cualquier otro sitio, incluso, de Europa.
-Ante este panorama, ¿qué se le puede decir a padres o tutores sin caer en el alarmismo?
-Se trata, primero, de mentalizar a los padres de que todo esto es fundamental, de que las nuevas tecnologías son una revolución que no tiene marcha atrás, que el que no coja este tren queda descolgado. No hay más historia. Lo que pasa es que, igual que pasó en su día cuando salieron los vehículos a motor, había que comprarlo, pero también mentalizarse de que hay unas normas que cumplir. En materia de tráfico ahora todo esta regulado por leyes, pues prácticamente lo mismo ahora. Intentar mentalizar a los padres de que Internet es necesario, no se puede concebir el mundo sin Internet, pero hay que tomar una serie de precauciones y que conozcan todo lo que hay en Internet. Todo, tanto lo bueno, que es el 90% de las cosas, como las cosas que no son tan buenas. Todos sabemos que si nos damos de alta en la televisión por satélite, existe un canal de películas porno. Pues hay este canal, pero existe otro elenco de canales que son normales. Tenemos que saber como bloquear ese canal.
-Por sus palabras infiero que aboga, en lugar de una regulación plena, por la conjunción de la aplicación de una normativa y el sentido común.
-Tiene que haber, ante todo, educación, una educación en el uso de las nuevas tecnologías. Eso es fundamental pero, por supuesto, regulación tiene que existir también. Ahora que... ¿Regular Internet? Creo que hacerlo punto por punto es casi imposible. No se puede pretender poner puertas al campo en esa cuestión. Lo que si hay que hacer, desde mi punto de vista, es educar a padres y chavales en el empleo de estas tecnologías para que, por lo menos, conozcan las consecuencias que pueden tener esos dispositivos.