Lucha contra ETA: Divide y vencerás

DEZA

Cerca de una veintena de terroristas están recluidos en la prisión de A Lama en ?una iniciativa que parece buscar resquebrajar la cohesión interna de la organización

17 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Uno de los tradicionales bastiones de la banda terrorista ETA puede convertirse finalmente en su talón de Aquiles. Así al menos lo creen distintas fuentes de Interior al utilizar este argumento para explicar algunos acercamientos al País Vasco de reclusos adscritos a la organización terrorista.

Uno de los casos más significativos es el traslado desde una prisión gaditana, concretamente desde la del Puerto III del Puerto de Santa María, a la de A Lama del que en los ochenta fue responsable de los comandos legales e ilegales de la banda. José Javier Zabaleta Elósegui, Baldo, compartirá rejas con cerca de una veintena de presos terroristas entre los que, según distintas fuentes penitenciarias, se han observado indicios de cansancio hacia el mantenimiento de la lucha armada y sobre los que recaen sospechas de que podrían romper la cohesión interna del colectivo de presos etarras.

Baldo no es ajeno al tedio que sienten muchos de sus compañeros. De hecho, es una realidad que ha vivido en su propia sangre a finales de los noventa. Tal y como reflejó en su día La Vanguardia, el propio hermano del que fue dirigente de la organización terrorista Juan Luis Zabaleta se estimó que se habría desvinculado de este colectivo. Por aquel entonces «se había ?desmarcado discretamente de las consignas generales impartidas por ETA a sus ?presos, aunque sin significarse públicamente por ello».

La respuesta de la organización no se hizo esperar. Fue un movimiento simbólico con el que trató de marginar al recluso. «Su fotografía fue retirada el pasado 28 de octubre [de 1998] de la Herriko ?Taberna de Hernani (Guipúzcoa), donde figuran los retratos de todos los presos de la ?localidad».

Premios y castigos

Han pasado once años de aquella época y el traslado de Baldo a la prisión de A Lama, lo que en la práctica supone un acercamiento al País Vasco de varios cientos de kilómetros con respecto a la cárcel del Puerto III se basa en el viejo adagio de divide y vencerás.

Por un lado, se premia a determinados presos con acercamientos a sus localidades de origen, pero, al mismo tiempo, se castiga a los que muestran una actitud beligerante. En esto casos, o bien se opta por el aislamiento de los reclusos -significativa es la situación de José Javier Arizkuren Ruiz, Kantauri, ya que es el único etarra que, por el momento, está ingresado en el penal Sevilla II- o por su dispersión por distintos centros penitenciarios repartidos por todo el territorio nacional. Esta es la política que Instituciones Penitenciarias, a instancia de Interior, ha seguido con los detenidos vinculados a Gestoras Pro Amnistía, algunos de los cuales en las últimas semanas han llegado a prisiones gallegas tras haber estado ingresados en cárceles navarras o vascas.

Esta estrategia no es nueva, pero son muchos los que la apoyan con el convencimiento de que, a largo plazo, será efectiva. Se considera que privaría a ETA de uno de sus principales apoyos, ya que desarticulada la disciplina del colectivo de presos, cual ficha de domino, se cree que, en gran medida, le seguirían las agrupaciones de familiares y simpatizantes.

En todo, la mayoría de personas consultadas dejaron claro que como todo, este tipo de medidas tienen sus riesgos y no siempre sale todo como se espera. Así, rememoraron que el propio Baldo pisó en el pasado el suelo de distintas prisiones vascas y gallegas -la última, hace apenas cuatro años- ante el convencimiento de la Administración central de que el cansancio que aparentemente manifestaba serviría de cuña para resquebrajar la cohesión de los reclusos de ETA. No fue así.

De hecho, se podría decir que fue todo lo contrario a lo esperado. José Javier Zabaleta se reafirmó en su acatamiento a la disciplina impuesta por la organización terrorista y, de nuevo, dio con sus huesos en una celda de un modulo de máxima seguridad del Puerto III.

Ahora en A Lama, compartirá espacio, entre otros, con Makazaga Azurmendi, uno de los rostros del comando Buruntza, responsable de siete asesinatos en una veintena de atentados.