Silleda se multiplicó ayer por unas horas. Estaba prevista la llegada de 11.313 y al final, se dieron cita 9.243. El auténtico torrente humano se produjo por la tarde, con los auxiliares de enfermería. Estaban inscritos 8.710 y pasaron el examen 7.343, esto es, el 84%, para buscar 535 puestos. Y eso se notó porque muchos, pese al mal tiempo, traían acompañantes.
Las instalaciones del recinto ferial se quedaron pequeñas. Si fuera un párking colgaría el cartel de «completo». Y las inmediaciones lo mismo. Carreteras, algún terreno anexo... Toda una marea de aspirantes a ponerse la bata del Sergas que empezó a llegar sobre la una de la tarde, cuando aún no habían salido algunos de los que pasaban las prueba por la mañana. Estos fueron 1.101 (el 78% de los inscritos) aspirantes a 57 plazas de técnicos clínicos; 652 (el 69%) para 17 puestos de electricistas; y 145 (el 60%) para ocho plazas de terapeuta ocupacional.
Para atenderlos, un total de 180 personas en la organización. No solo en la puerta de los pabellones y en la vigilancia durante las pruebas, sino también con un amplio dispositivo para facilitar los aparcamientos. Y para poner alternativas, una decena de establecimientos de Silleda convierten la explanada central en un centro comercial. Había satisfacción por las ventas.
Y al término el examen, una auténtica «operación salida», aunque esta vez no era vacacional. Retenciones y tráfico lento para cruzar Silleda. Hoy la marea puede ser mayor. Están citados 18.943 opositores, con más de 14.400 por la tarde para ser celadores.