En la mayoría de las reclamaciones de pacientes contra la práctica sanitaria se alega la falta o insuficiencia del consentimiento informado para fundamentar la responsabilidad de los profesionales, según se resaltó en el curso de la USC.
«La exigencia del consentimiento informado es especialmente rigurosa en la llamada medicina satisfactiva, es decir, aquella que no es estrictamente necesaria o no tiene una finalidad exclusiva o principalmente curativa. En este sentido, en el curso se puso de manifiesto que la idea de ir al médico cuando nos duele algo se ha superado. Cada vez acudimos más para alcanzar un ideal de belleza o bienestar, lo que hace que a la posición del paciente se una la del consumidor o cliente», indica Belén Trigo. También se abordó el consentimiento informado en las llamadas intervenciones altruistas, especialmente en la donación de órganos y tejidos, en las que una serie de formalidades y garantías combate el tráfico o venta de órganos.