Diseño para combatir el estrés lejos de la playa

DEZA

La Quinta de San Amaro y el Nova Vila apuestan por un turismo diferenciado donde prima el trato personal y el detalle

16 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

En verano también hay vida lejos de la primera línea de playa. Y una vida de diseño estructurada para dejar los problemas en la maleta. Solo con enfilar la autovía de O Salnés, la primera parada obligatoria es en el hotel Nova Vila, en Meis. Su propietario, José Luis Vilanova, levantó hace casi un año un show room que te envuelve solo con traspasar la puerta. Todo lo que el huésped ve, está a la venta. Y nada se repite. Las camas, las sillas, los utensilios de cocina... todo tiene un precio en el Wine Hotel, como le gusta considerarlo a su dueño.

Con apenas seis habitaciones, los turistas forman una especie de gran familia que comparte mesa y hasta puede participar en las cenas de maridaje que cada viernes celebra la dirección del hotel. Algo de comer y el vino de la casa para hacer boca y acabar con una botella de recuerdo en la maleta.

Con esta idea de hotel se borra la etiqueta que cuelga de Galicia de lugar barato. Y no por que esta oferta sea caro sino por ser diferente. En definitiva una apuesta por abrir al público una nueva realidad vacacional. Es una apuesta fuerte pero decidida que tanto Vilanova Peña como Nacho Crespo y Julio Ouviña, de la Quinta de San Amaro, han puesto en marcha en O Salnés. Todos coinciden en que la ubicación de estos locales puede potenciarse más con la ruta enológica que ofrece la zona.

Crespo es un veterano en esto de las vacaciones y después de años viviendo a un ritmo frenético en Madrid, donde organizaba viajes a al carta, se instaló en Meaño. Llegó a preparar escapadas de 20.000 euros. Ahora en su hotel atiende personalmente durante todo el año a los clientes de sus 14 habitaciones que se distribuyen entre una casa centenaria y unas módulos modernos para dar cabida a una biblioteca, salón, una exclusiva piscina y un restaurante que se llena todos los fines de semana del año.

Estas dos maneras de entender el turismo no entiende de estacionalidad, mariscadas a diez euros ni masificación. Su día a día apuesta por la tranquilidad, el trato personal y la exclusividad como modo de descanso.