Cuatro patrullas de la Brilat controlan, junto al municipio dezano, los lucenses de Chantada, O Saviñao y Carballedo para disuadir a los incendiarios desde las alturas
26 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La Brigada de Infantería Ligera Aerotransportable (Brilat) ya conoce el terreno por el que debe moverse, después de veinte días desde el inicio de la operación Centinela Gallego, convenio suscrito el pasado mes entre la Xunta y el Ministerio de Defensa para la vigilancia de los montes gallegos.
Hasta finales de septiembre, un total de 23 patrullas con más de 100 militares y dos helicópteros lucharán contra los incendios forestales en Galicia durante el período estival. Este número de efectivos puede llegar a triplicarse, con un total de 300 militares repartidos en 75 patrullas, y cuatro helicópteros situados en la Escuela Naval de Militar de Marín, en caso de alerta máxima.
Ninguna provincia gallega se libra de estar bajo su vigilancia las 24 horas del día. Ocho patrullas de tres personas cada una se encuentran apostadas en Ourense, donde está situada la Brigada de Caballería 'Castillejos II'; cinco patrullas velan por los montes coruñeses, con la participación de la Armada (Tercio Norte de Infantería de Marina); Pontevedra cuenta con seis patrullas y Lugo con cuatro.
El principal objetivo de este contingente es conseguir un efecto disuasorio en los incendiarios, además de vigilar las zonas asignadas, avisar a los equipos de extinción en caso de divisar un conato o incendio, y notificar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado acerca del personal que pudiera estar implicado en la provocación de fuegos intencionados. «Nuestra misión no es sofocar el fuego, nosotros avisamos a la Guardia Civil, a los equipos de extinción y a nuestra cadena de mando. Solo podríamos participar en caso de que corriera peligro nuestra vida o la de otra persona por el derecho al auxilio» comenta Santamaría, uno de los sargentos de la misión.
Las patrullas están formadas por tres personas: un conductor, el jefe del vehículo, que indica el camino por el que deben dirigirse y el observador, que es la persona encargada de divisar los posibles incendios. Cada grupo patrulla un total de diez horas al día, «a veces vamos en coche y otra a pie, dependiendo de la orografía del lugar, pero más o menos hacemos 200 kilómetros diarios» explica Santamaría. «Las rutas se cambian, no siempre se repiten las mismas zonas porque sino sería muy fácil para los incendiarios» añade.
«El año pasado no vivimos ningún incendio, a ver si este año es igual» desea el sargento.