El nombramiento de Pablo García como secretario de organización del PSdeG acelera todos los movimientos tanto de socialistas como de los populares
30 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El ritmo en el que se manejaba la situación política de Silleda han dado un vuelco. El nombramiento de un vecino de la localidad, Pablo García, como secretario de organización del PSdeG el pasado fin de semana ha revolucionado todo el escenario y le ha imprimido una velocidad de vértigo. Su llegada, con el valor añadido del efecto sorpresa, ha dado el pistoletazo de salida a una carrera contrarreloj que nadie había previsto, pues todos estaban inmersos en una carrera de fondo, reactivando una situación enquistada.
En esta contrarreloj es clave el efecto Pablo García. A los socialistas les da un plus inicial de salida. Supone aliento de cara a las posibilidades de reconducir sus relaciones con los dos ediles no adscritos, Javier Cuíña y Ofelia Rey, imprescindibles para que el PSOE logre la estabilidad en el gobierno durante los dos años que restan de mandato, y sin olvidar al Bloque. Pero para el PP, la llegada a la secretaría de organización del PSdeG de este vecino de Laro ha supuesto el efecto inverso. Hasta el momento podía jugar con los tiempos. Su portavoz, José Fernández, decía el viernes antes de saltar la noticia del nombramiento, que dejaría tiempo a la regidora para que anunciase el resultado de sus negociaciones. Esto ya no sirve a los populares. Se ve obligado a acelerar todos los procesos de cara a la conquista del bastón de mando del gobierno mediante una moción. Pero en esta contrarreloj, en la que PSOE y PP parten inicialmente desde distintas posiciones, no hay tiempos para estar a la expectativa. Despistar una llamada o retrasarla puede variar las supuestas ventajas.
En este nuevo escenario, el caché de Javier Cuíña y Ofelia Rey ha subido a pasos agigantados en estos últimos días. La velocidad de vértigo en la que se han inmerso todos los actores de esta crisis política da los tiene a ellos en el punto de mira. Ahora, las reuniones y ofertas cogen otro tipo de calado. Ya serán precisos posicionamientos claros y poner las cartas sobre la mesa para jugar la partida. No valdrán faroles. Puede no haber segunda oportunidad para propuestas.