Proinsa, un año después del crac

La Voz

DEZA

El proceso concursal del grupo de Méndez, con casi 300 operarios, abrió un camino que siguieron varias firmas

14 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El grupo Proinsa iniciaba marzo del 2008 convulso por las demandas de su amplia plantilla de trabajadores -cerca de 300-: una situación que llegaba al límite al cabo de dos semanas, cuando el 14 de marzo la empresa anunciaba que acudiría al proceso concursal, con una deuda conjunta admitida en torno a 30 millones de euros, que el informe de los administradores concursales firmado a finales de octubre lo elevaba hasta unos 48 millones.

El 14 de marzo, en la sede de Proinsa en Bergazos se emitían las cartas de despido a la gran mayoría de la plantilla. Un año después, los distintos juzgados de lo social de Pontevedra continúan un lento goteo de sentencias en los que se declara la nulidad de aquellos despidos, y se fijan indemnizaciones para los antiguos trabajadores del grupo: en algún caso, hasta un millón de euros para un grupo de 82 trabajadores, resolución del pasado mes de febrero. Pero por el momento, ni operarios ni acreedores han cobrado un euro.

José Carlos R. del Río (UGT) recuerda que hay varias reclamaciones presentadas en el Juzgado de lo Mercantil que no han sido falladas. En ellas, se demanda que los salarios adeudados a los trabajadores sean declarados deudas contra la masa, lo que les posibilitará la prioridad en el cobro de estas cantidades.

Un punto de inflexión

El crac de Proinsa marcó un punto de inflexión en la comarca dezana: puso caras y nombres a una crisis de la que empezaba a hablarse, y abrió un difícil camino para otras empresas de la zona. Se temió un fuerte efecto dominó, y a las pocas semanas, la agolense Ibaser, dedicada a la producción de puertas, se acogía también al proceso concursal. Otras empresas relacionadas con el sector de la construcción también debieron recurrir en estos últimos meses a ayudas del Igape, y se produjeron amplios recortes de plantillas.

Pero la crisis de la que Deza tomó conciencia con la caída de Proinsa se extendió a otros sectores como el textil, con Montoto también en proceso concursal.