Más de una batuta en Silleda

M. G.

DEZA

El gobierno en minoría de los socialistas en Silleda se encuentra cada vez con más dificultades en las sesiones plenarias para sacar adelante sus propuestas

02 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La PSOE, con Paula Fernández Pena, cogió el bastón de mando en junio del 2007 en Silleda. Entonces poco se podía imaginar que tendría tantas dificultades para darle uso. Y eso que ya tuvo un aviso serio nada más empezar: las dedicaciones exclusivas se quedaron al primer intento sobre la mesa. Era el primer toque de atención del BNG, con el que dos intentos de pactar fracasaron. Un año después , este jueves, fueron cinco las propuestas que quedaron sobre la mesa al rechazarlas la oposición. Además, en abril tocó crisis interna y reestructuración con la la salida de la junta del gobierno de Javier Cuíña y Ofelia Rey. La falta del concejal en la última sesión hizo más evidente el déficit de la mayoría.

En el seno del gobierno quisieron desligar la ausencia de Cuíña en el pleno como resultado de pulsos internos a causa de los rescoldos de la crisis. El gobierno en minoría provoca que solo con que falte un edil a las sesiones ni siquiera le sea suficiente con que el BNG se abstenga en alguna propuesta, precisaría su apoyo para hacer valer el voto de calidad. Y todo ello con el PP al acecho, puede mandar aunque solo sea en el pleno. Y eso no se le escapa a ningún edil de la corporación. El Bloque lo insinuó en el pleno. Pero ayer tanto la alcaldesa, Paula Fernández, como el edil Javier Cuíña, apuntaron a razones familiares a las que no podía faltar para excusar la ausencia en la sesión. «Levo cinco anos e só faltei dúas veces ás sesións, un no pasado mandato e agora neste, e sempre por motivos xustificados», aseguró ayer Cuíña, precisando que sí había acudido a comisiones informativas previas a la sesión.

Sin embargo, últimas imágenes del grupo de gobierno dejan en evidencia que subsiste distanciamiento. Chupinazos de fiestas, presentaciones de proyectos y cuentas..., ninguno de los dos ediles que salieron de la junta participaron activamente en ellos.

Al frente interno, al que la regidora no puede dejar de mirar, también hay que añadir el BNG, cuyos zarpazos, al inicio puntuales, son cada vez más frecuentes. Las maniobras iniciales en los propios plenos con reajustes de discursos para no quedar en minoría del PSOE ahora ya no son posibles. La nacionalista, Carme Fidalgo, habló de diálogo para «desatascar» asuntos como los que esta semana quedaron sobre la mesa al no prosperar, caso de las tasas y la ordenanza de las antenas. La alcaldesa Paula Fernández respondió ayer que, como siempre mantuvieron, están dispuestos a dialogar con el BNG, pero recuerda que tiene que haber también reciprocidad.

Según avanza el mandato, con las elecciones autonómicas próximas, el acuerdo entre los que todos suponían socios de gobierno como reflejo del bipartito de la Xunta parece alejarse. Con ello, el los socialistas tienen que conformarse con llevar la batuta de la gestión del día a día, con control completo de la junta de gobierno local. Después en la batuta del pleno ya toca mirar a más de un frente para saber quien la tiene.