Agua para combatir el calor

M. Garabantes

DEZA

Ayer fue uno de los días más calurosos del año. En Lalín los termómetros subieron hasta los 31 grados y en la calle sobraban chaquetas y faltaban abanicos. El sofoco se dejó sentir entre los transeúntes y un «¡Qué calor!» fue, quizás, la frase más repetida de una jornada que amaneció acariciada por una fresca brisa que pronto quedó borrada por los efectos de don Lorenzo cayendo a plomo sobre todos nosotros.

De momento aún no se puso colorado, que marca un riesgo extremo y es el color que tienen ya muchas zonas de las provincias de Lugo y Ourense. Ayer el mapa en Deza y Tabeirós-Terra de Montes estaba ya naranja, que marca un nivel de riesgo muy alto. Quedan algunos puntitos pintados de amarillo, que señalan un riesgo alto, y que solo dibujan pequeñas zonas entre los municipios de Lalín y Forcarei. En cuanto a los incendios, según los datos de la Consellería de Medio Rural, a las siete de la tarde de ayer se habían registrado tres en la provincia de Pontevedra.

Para combatir el calor no hay nada como un buen vaso de agua, o si es posible, qué mejor que un chapuzón refrescante. Así de ricamente pasaron ayer la tarde los afortunados que se acercaron a disfrutar de los encantos y los placeres del agua y en la playa fluvial de Vilatuxe, en el municipio de Lalín. Un poco de ejercicio, aire libre y mucha diversión para un señor día de verano. De esos que, dicen, no se sabe si va a haber muchos. Para los que ayer se perdieron el chapuzón, queda aún verano. Las previsiones anuncian en Lalín máximas de 27 para el miércoles, de 22 para el jueves y de 20 grados para el viernes. Y mientras no aparezcan las nubes: piscinas, playas fluviales, sombras, helados y bebidas frescas suben enteros.