Seis meses después de la fallida concentración de protesta por el abusivo precio de la AP-53 se paralizaron las reivindicaciones y los contactos con la Administración
27 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.«A presión ten que ir a máis» sentenciaba el alcalde lalinense, Xosé Crespo, tras la fallida concentración por las elevadas tarifas de la AP-53 entre Santiago y Lalín, en la que apenas doscientas personas acudían a la Praza do Concello. La primera movilización ciudadana no cumplió las expectativas generadas por la comisión en defensa de la rebaja del peaje. Y, como si de un jarro de agua fría se tratase, se desinfló el papel de un colectivo liderado por el Concello de Lalín que ha presentado altibajos desde su gestación.
Desde la protesta escenificada el pasado 19 de octubre pasaron ya más de seis meses. En este período la comisión no mantuvo ningún nuevo encuentro ni se mantuvieron, al menos de forma oficial, nuevos contactos con el Ministerio de Fomento, Xunta o Acega -empresa concesionaria de la autopista- para analizar una solución a ese oscuro túnel en el que se ha convertido lograr bonificaciones para los usuarios de una de las infraestructuras viarias de pago más caras de toda España. Desde el pasado enero se situó en los 4,90 euros circular por los 42 kilómetros que separan la capital compostelana de Lalín, aunque realmente nos cobren los 56,6 que hay hasta el Alto de Santo Domingo.
La necesidad de una rebaja del peaje, máxime cuando se pagan kilómetros que no tienen porqué ser recorridos por el usuario, se argumenta especialmente en los agravios comparativos. Durante los últimos meses se liberalizó el peaje de la AP-66 entre Campomanes y León o se abrieron nuevas autopistas, como la AP-41 entre Madrid y Toledo, con un coste por kilómetro un 30% más barato que la AP-53 de Santiago a Lalín.
El único «movimiento» realizado desde aquella concentración fueron las buenas intenciones de los partidos políticos en la campaña electoral y la aprobación por unanimidad de la corporación lalinense en enero de una moción presentada por el BNG para reclamar a Fomento la supresión del peaje. Petición que por el momento no ha tenido respuesta satisfactoria.