Génova y Santiago colocaron personas afines en las principales posiciones, mientras que los dirigentes provinciales desempeñaron un papel secundario
29 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Habían anunciado con insistencia una renovación tan profunda en la lista que en el PP de toda la vida llegaron a verse en la fosa Atlántica. «¿Oye, tú crees que esa consulta de los chicos de la Diputación a los alcaldes va servir para algo?», se preguntaban inquietos. Había temor a no volver a comer el turrón en el escaño, a que la grada les gritase lo que a Koeman en Valencia, mientras Louzán, eso sí, hablaba y hablaba de una especie de referendo telefónico para otorgar a los alcaldes algo así como el derecho a decidir quién iba a estar en el Congreso y en el Senado.
Pero la cosa comenzó a aclararse al ser nombrada cabeza de lista Ana Pastor. Génova dejaba claro que seguía al frente de la nave y colocaba de nuevo en Pontevedra a la ex ministra, quien había tenido posibilidades de ir por Madrid o, incluso, por algún otro distrito. Ayer, al conocerse el resto de los nombres, se confirmó lo que ya parecía obvio. Personas próximas a Rajoy, como Dolores Pan, María Ramallo, Corina Porro o Nava Castro, se abrieron paso en la candidatura junto a Ana Pastor, mientras los dirigentes provinciales hacían las veces de correo del zar.
Cuando, a media mañana, Louzán convocó al comité electoral provincial ya eran muchos los que tenían claro que la reunión serviría, más que nada, para practicar ese viejo deporte político de escuchar al supuestamente aconsejado. En realidad, la lista, preparada ya la pasada semana, se había terminado de cocinar este fin de semana en Santiago, aprovechando la presencia de la dirección del PP.
Tras la reunión de Pontevedra, el presidente provincial del PP se fue a toda prisa a Compostela para llevar servido en bandeja al staff de Alberto Núñez el aval formal de la candidatura, antes incluso de darla a conocer en la capital de la provincia o en Vigo. Además de Génova, también Santiago dejaba claros sus poderes.
Javier Guerra, un empresario con experiencia de concejal durante el mandato de Corina Porro en la alcaldía, bien relacionado también con Figueroa Vila, ocupa el número dos del Congreso. Dolores Pan cambia de Cámara y se va al Senado, junto a la propia Corina Porro. La renovación que prometió Louzán se ha quedado en una puñado de jubilaciones cantadas desde hace meses, bien por razones de edad o por acumulación de legislaturas en el escaño, entre ellas, las de César Mera (senador desde 1993) y Vázquez Portomeñe (tres legislaturas) y Carlos Mantilla (parlamentario desde los años 90). El presidente de la Diputación ha logrado, eso sí, ganar una legislatura más para el cambadés José Manuel Cores Tourís (dos legislaturas), a quien apoya desde hace tiempo.
Hora de balances
Fuera de esos sanedrines de los partidos que ponen diputados y senadores a dedo, mientras Hillary Clinton se la juega en Carolina del Sur, ayer se hacían los primeros balances. Puede decirse que comienza un cierto relevo generacional, pero también que ese cambio pasa por Madrid antes que por Pontevedra.
Además, por ahora, el cambio se limita a puestos secundarios. Pastor y Porro siguen siendo las primeras referencias de la oferta popular para el 9-M. Eso sí, el oficialismo al uso dirá que se ha renovado un 71% del Congreso. Pero cambiar puestos secundarios de quienes no salen elegidos es como si el presidente del Valencia anunciase el cese del utillero.