La preocupación de fray José Gómez por la restauración y conservación de los templos diocesanos ha sido constante. Especial atención le han merecido las iglesias y capillas situadas en zonas de montaña. Mención aparte merece su interés por las casas rectorales ocupadas por algún sacerdote. Una de las obras más visibles por su tamaño y por su ubicación en el centro de la ciudad es la reforma y ampliación del Seminario. Además, es de agradecer la aportación de espacios para el pueblo de Lugo en edificios y terrenos durante su obispado.
70.000 jóvenes confirmados
Fray José visitó todas las parroquias de la diócesis y confirmó en muchas de ellas. Se calcula que en sus 27 años de obispado, alrededor de sesenta mil jóvenes fueron confirmados por él, no sólo en la diócesis, sino también a los hijos de los emigrantes en Suiza y Alemania y a los jóvenes nativos en las distintas parroquias de los misioneros diocesanos en la República Dominicana, Panamá y Puerto Rico.
Su preocupación por la juventud le llevó a impulsar la creación de varias asociaciones juveniles, como Xomaco y Codimo. Las Pascuas juveniles, las jornadas mundiales de la Juventud, la Interdiocesana gallega, las Aulas de Verano y la Escuela Bíblica para jóvenes contaron siempre con su visita pastoral. Nunca le faltó tiempo para hacerse presente en las Marchas de la Alegría, en los cursos de animadores, en las distintas asambleas diocesanas celebradas en Lugo, Monforte, Lalín, A Fonsagrada y O Cebreiro, en los campamentos diocesanos e interdiocesanos, en las Aulas fe-cultura y en las peregrinaciones al Monte do Faro y al santuario de O Cebreiro, donde siempre presidió la eucaristía y participó en las distintas actividades y en la comida de fraternidad.