a Estrada | Estradense y Lalín pasaron ayer página a los típicos amistosos de pretemporada para saltar al césped de A Baiuca con los monos de trabajo puestos. Con el debut liguero a una semana vista, y con la testosterona un tanto elevada ante un derbi intercomarcal inédito desde hacía años, los jugadores de ambos equipos se entregaron a fondo ante los 150 aficionados presentes en las gradas. Incluso a veces en demasía desde el bando dezano, con algunas acciones duras que, al menos en un caso, dejó corta la tarjeta amarilla con la que fue castigado su autor.
La entrega de los futbolistas fue de hecho lo más destacado para los espectadores durante los primeros 45 minutos del choque, donde las ocasiones claras de gol fueron inexistentes. Cierto es que el Estradense llegaba con mayor peligro, pero siempre lastrado por la falta de un buen último pase. El conjunto local disponía más del esférico ante un Lalín bien plantado sobre el campo con su 4-3-3 aunque un punto lento, dando pie a varios contragolpes locales más efectistas que prácticos.
Tras la reanudación la historia del encuentro cambió diametralmente. El Estradense tardó en digerir el triple cambio efectuado por Pencho y Manuel Blanco en el minuto 55, con Brais, Manuti y Michi ocupando las plazas de Chenel, Lalo e Iago Díaz. Los hombres de Acevedo aprovecharon la fase de reacoplamiento de las líneas rojillas para destrozar al equipo local con dos goles de Toño en otros tantos minutos. El primero, en el 59, con el canterano lalinense enviando el balón al fondo de la portería de Hugo en el área pequeña, libre de marca, en un saque de córner que prolongó un compañero de cabeza. En el 61, una bonita triangulación con Nando dejó a Toño en el interior del área sólo ante Hugo, que nada pudo hacer para detener el disparo a bocajarro del bigoleador.
Con el partido controlado ya sin grandes problemas por el Lalín, el colegiado se inventó en el minuto 65 un penalti por un empujón a Luis en el área dezana, que transformó Guti. Dos posteriores acciones de Vicente y Unai no fueron suficientes para borrar la impresión de estar ante el final de un partido con triunfo visitante. El Lalín manejaba el juego sin mayor dificultad frente a un rival empeñado en buscar la portería contraria por el camino más difícil, el dominio de los dos corpulentos centrales rojinegros, Martin y Valeiras. Nando, desde la frontal del área, remató la faena en el minuto 90.
Entres las lecturas ofrecidas por el partido, apuntar el acierto del Lalín en la incorporación de David Soares, que ayer demostró ser el tipo de punta, rápido, hábil y luchador, que necesita todo equipo de Acevedo para poder pensar en una temporada sin sobresaltos.