Fidalgo indicó que se dan las circunstancias para el cambio y pide que se valore el trabajo Los nacionalistas renovaron el 62% de su lista y únicamente repiten seis caras
25 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?l BNG de Silleda aseguró ayer que presentan una candidatura «pensada e feita para gobernar» y para «liderar o cambio». La alcaldable, Carme Fidalgo, indicó que ahora se dan las circunstancias propias para que se produzca el cambio en Silleda. «Se o PP perde as eleccións non gobernará», dijo y les acusó de «esquilmar» las arcas municipales. Aunque no quiso hablar de pactos, porque dependerá de los resultados y de los programas, sí asegura que «o PP non vai a gobernar se de nós depende». La candidatura que encabeza Fidalgo con el empresario Alberto Maceira de dos (ocupando el puesto de Xosé Orjales), presenta un 62% de renovación. Sólo repiten seis. Además de los dos primeros, lo harán Matías Rodríguez (profesor, Breixa), que va de tres; el comerciante Juan José Sánchez, de ocho; Orjales, en puesto doce; y el comerciante de Taboada, Félix Calviño, de suplente. Las caras nuevas son a partir del cuarto puesto, que ocupa Manuel Barral (trabajador sector forestal, Rellas). Le siguen Ánxela Taboada (veterinaria, Parada); Iván Orosa (informático, Dornelas); y Susana Rodríguez (agricultora, Cira). De nueve va Pablo Santomé (estudiante, Ponte); seguido por Ana Isabel López (administrativa, Margaride); Cristina Costa (técnica comercial, Bandeira); y cierra Argimira Sánchez (pensionista, Silleda). Como suplentes además de Calviño figuran Marta Penela (funcionaria, Ocastro) y Alfonso Leal (estudiante, Cortegada). Fidalgo indicó que se presentan «co aval do traballo feito» y de haber conseguido actuaciones como la ampliación de Área 33. «Esperemos que a cidanía valore o traballo e non outras cuestións», manifestó. Además, aseguró que, al contrario que en otros partidos, no va en su lista nadie que «estea esperando un traballo nin terreos que estean agardando pola recalificación». También dijo que son la única fuerza política que no recurre a comidas para lograr sufragios.