RASTRO DE AIRE | O |
27 mar 2007 . Actualizado a las 07:00 h.NADIE duda que la zona de Deza es un potencial ganadero y que tiene una industria agroalimentaria consecuente con esa relevancia. El mundo animal es un territorio que siempre se gobernó con el sentimiento de necesidad de los ganaderos que cuidaron las vacas como auténtico patrimonio que era, el más importante de la casa. Siendo eso cierto a rajatabla todos tenemos la imagen histórica de algún personaje que contradecía esta filosofía y maltrataba a palos y pinchados sus reses. Aquellos tiempos fueron superándose pero no del todo. En este escenario están agilizando la corrección de malas costumbres, que incluso la comunidad europea está aún legislando, colectivos de defensa del bienestar animal. Como en todo hay folclóricos y profesionales. Un de ellos nacido en Alemania se mueve con cierta asiduidad por la zona: Animals Angels. Pasó por los mercados de Santiago y Silleda. A Santiago lo puso a caldo y a Silleda le pidió unas mejoras. Silleda se apresuró a cumplir y recibió luego parabienes muy elevados por el manejo y las instalaciones. Fue la cara buena. Consideramos entonces que ese colectivo debe de ser muy profesional. Ahora llega la otra cara. Cuatro mataderos gallegos (Frilusa, Fricosa, Xallas y Bandeira) son criticados con dureza por ser «un infierno para los animales». Bandeira nos pilla cerca. La corrección, como en su día en la feria, es posible. No cometamos el error de que antes Animals Angels era un buen colectivo profesional y ahora, como nos dan leña, ya son malos.