AL TRASLUZ | O |
22 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.EL BUEN TIEMPO volvía a dejar claro ayer que el verano no se terminó. Después de unos días pasados por agua y de bajísimas temperaturas por la noche, el pasado lunes el termómetro se quedó en los seis grados, la toalla volvió a salir del armario acompañado del bañador y la crema solar. Es agosto y los que están de vacaciones pueden disfrutar de unos últimos días de relax con un buen chapuzón. En la zona uno de los puntos elegidos es el área recreativa de A Carixa. Ayer por la mañana las toallas ocupaban las inmediaciones de las dos pequeñas piscinas que se construyeron tras la recuperación del espacio. Lo fría que estaba el agua no servía de obstáculo para que dos niños eligiesen la de mayor profundidad para sus juegos, pistola de agua incluida para mojar a los que se acercaban a ellos. A escasa distancia un grupo de jóvenes tomaba el sol sobre la toalla, para después darse un pequeño chapuzón y acercarse un poco al río. Pero en donde de verdad estaba el movimiento era en el Deza. Esa fue la opción elegida por numerosos visitantes que ayer por la mañana estaban disfrutando del área recreativa de A Carixa. Saltando de piedra en piedra, de una a otra orilla, se fueron a conocer el río. Era su atractivo más allá del chapuzón que pudieran darse en sus aguas tranquilas en los dos vasos del área recreativa. Quizás sea su aspecto salvaje el que atraiga a los visitantes a cruzar hasta la obra orilla o las ganas de no estar tumbado sobre la hierba, todavía mojada por el orballo de la noche. Lo cierto es que ayer por la mañana los exploradores del Deza eran mayoría en la zona de A Carixa. Al igual que sucede en las playas, a veces el encanto de una jornada está en irse a las rocas y no quedarse en la arena limitándose a una buena siesta. La zona cuenta con muchos espacios de estas características para que abandonemos la tumbona o dejemos el mando de TV.