Señales

DEZA

EL CRISOL | O |

15 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

OTRA VEZ toca hablar de circulación y ahora que estamos sensibilizados con el carné por puntos, mucho más. Y esta ocasión tiene que ver con las señales y las obras. Estos días en la N-525 están acondicionando el firme en múltiples tramos. Para estos trabajos colocan nuevas señales limitando la velocidad o fijando la preferencia a la hora de circular por los sentidos. Hasta ahí, todo lógico. El problema está en que no retiran la señalización que restringe la velocidad a pesar de que no hay obras. Un ejemplo apreciable ayer, día festivo. Cuando se circulaba en dirección Lalín-Silleda había una señal limitando a 30 kilómetros por hora al iniciarse la recta de Taboada. En Silleda, aparecían nuevas señales. Pero en todo ese tramo ni una máquina ni ningún operario. No es el único caso. En los últimos días estas situaciones se repiten en múltiples ocasiones. Los agentes de Tráfico, al igual que miran con lupa lo que hacen los conductores, deberían aplicar el mismo rigor con la señalización. No se entiende que obliguen a ir a menos de 30 ó 40 kilómetros por hora a los conductores de forma indefinida -no se llega a encontrar la señal de finalización de los trabajos- sin que se registre ningún tipo de actuación en la calzada. Si hasta los agentes de Tráfico podrían multar a los conductores por circular a velocidad anormalmente reducida unos kilómetros más adelante. Situaciones como estas son las que provocan más de un susto a los conductores. Llega un momento que después de encontrarse en múltiples ocasiones con la señalización de obras, ya se relajan. Y justo ese día hay obras y toca dar un frenazo importante para no golpear al turismo precedente. Las sanciones también deberían alcanzar a los que colocan las señales de obras y no las retiran. También suponen un peligro para la circulación generar confusión e incertidumbre entre los conductores.