El consistorio comparte honores con el Palacio Real de Madrid

Javier Benito
Javier Benito LALÍN

DEZA

MARCOS MÍGUEZ

Crónica | Arranca la cuenta atrás para construir el castro tecnológico Los arquitectos Mansilla y Tuñón compaginan el proyecto de Lalín con la ampliación del Museo de las Colecciones Reales, mientras Crespo asegura hacer realidad un sueño

27 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?osé Crespo mostró ayer su vena populista, aquella que la ha convertido en uno de los regidores de referencia en el panorama gallego. La construcción del castro tecnológico merecía calzar el casco, en un acto en el que sólo faltó público. Ni el traje con corbata le desanimaron a subirse a una retroexcavadora para arrancar el primer puñado de tierra en la parcela donde se elevará su icono arquitectónico. Fiel a su estilo de alcalde japonés, con que se le bautizó hace años, acaparó el protagonismo en una fecha histórica para Lalín: el arranque oficial de las obras de la nueva casa consistorial. Eso sí, como él mismo reconocía, se materializará en septiembre del 2008 si las vicisitudes de la ejecución del proyecto de los renombrados arquitectos Mansilla y Tuñón no obliga a prorrogar plazos. El futuro castro tecnológico, al que le crecerá un hijo bastardo a modo de torre, no prevista en el proyecto inicial pero asumido para potenciar la grandiosidad de la obra, compartirá protagonismo ni más ni menos que con el Palacio Real de Madrid. Mansilla y Tuñón centrarán esfuerzos en los próximos meses, al menos así lo aseguraron ayer, en el edificio municipal lalinense y la ampliación del Museo de las Colecciones Reales de la capital madrileña. A partir de septiembre visitarán cada quince días Lalín para supervisar la construcción del nuevo consistorio, que requerirá el esfuerzo inversor del Concello en los próximos años, quizás no tanto como su gestación: Crespo reconoció que llevaba una década esperando la tarde de ayer. Recuerden que la obra se llevará 9,7 millones de euros. La tarde era gris, pero arrancó entre flashes de fotógrafos en la actual casa consistorial. Con un arquitecto a cada mano, Crespo rubricaba el contrato de obra repasando las visicitudes por las que pasó uno de sus sueños cuando llegó en 1990 a la alcaldía. Los avatares con la redacción del Plan Xeral, el primer plan parcial en O Regueiriño con setenta propietarios que no sabían de qué iba ese planteamiento urbanístico, allá por 1995. Diez años largos después las máquinas ya estarán trabajando para levantar la nueva casa de todos los lalinenses. La UTE FCC-Proinsa se pondrá manos a la obra de manera efectiva la próxima semana y se espera que todo esté listo para meter en los cimientos y muy abajo para que no «escape», así lo pretende el regidor, la primera piedra oficial del edificio el día 22 de septiembre, el viernes de las fiestas de As Dores. Y seguro que en esa ocasión sí que habrá público. Ayer faltó en la visita realizada a la parcela, casco en ristre, por el alcalde, concejales, representantes de la constructora y los arquitectos. Y, como ya contábamos, Crespo se subió a la retroexcavadora para sacar una primera palada de tierra, que todo hay que decirlo, terminó a medias en el camión. Pero no fue un mal intento. Ahora dejará las labores en manos de los profesionales y a soñar de nuevo: que se cumplan los plazos, que se encuentre financiación para las obras, que el edificio guste, que aparezca dinero para el equipamiento, que pueda «disfrutar» de sus dependencias,...