AL TRASLUZ | O |
03 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.ESTE SÁBADO comenzaron las rebajas. Aún casi no hemos saboreado el verano y las prendas están, en algunos casos, a mitad de precio. No es raro, entonces, que muchos consumidores aguarden hasta el 1 de julio para hacer sus compras del bañador, la toalla de playa, las bermudas o el vestido que había en el escaparate pero con un precio un poco prohibitivo. Hace años esto era impensable en las comarcas. Las rebajas, como mínimo, no llegaban hasta agosto. Esto le permitía al pequeño comercio vender buena parte de su mercancía de cara a las fiestas sin tener que hacer ningún descuento al consumidor. Ahora, las grandes superficies y cadenas son las que marcan las tendencias y obligan al pequeño comercio a adaptarse y a reducir su margen de beneficio. No extraña en esta situación ver en muchos escaparates de los establecimientos tradicionales los habituales: liquidación o descuentos importantes durante buena parte del año para deshacerse de todas las prendas que tienen guardadas y echar el cierre a su tienda. Son las dos caras de las rebajas.