El tesoro sepultado de Forcarei

Rocío García Martínez
Rocío García A ESTRADA

DEZA

MARCOS MÍGUEZ

Reportaje | Patrimonio forcaricense en peligro Montículos de tierra y cortinas de maleza ocultan el Campo das Mámoas, el Castro de Loureiro y las Neveiras do Candán. El Concello busca apoyos para desenterrarlos

20 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

El Concello de Forcarei oculta bajo tierra tres de las grandes bazas de su patrimonio. Dos de ellas -el Campo das Mámoas y el Castro de Loureiro- han sido catalogadas por la Xunta como Bienes de Interés cultural (BIC). Las Neveiras do Candán no, pero el interés lo tienen. El Campo das Mámoas o Campo das Antas está situado en la parroquia de Castrelo, al borde de la carretera de acceso al antiguo basurero y muy cerca del lugar bautizado precisamente con el nombre de A Mámoa. El visitante sólo podrá ver en la actualidad una sucesión de montículos, pero los investigadores tienen constancia de la existencia en la zona de un enterramiento prehistórico colectivo de los más grandes de Galicia. El conjunto podría estar compuesto por entre 15 y 20 tumbas. Con el Castro de Loureiro (en la parroquia de Dúas Igrexas) ocurre algo parecido. En la actualidad sólo se aprecia un montículo rodeado por una muralla. Sin embargo, los estudios realizados han constatado características similares al Castro de Viladonga y hacen suponer que el forcaricense podría ser uno de los mejor configurados de Galicia. Los participantes en el campo de trabajo de Pontemaril realizaron el verano pasado trabajos de desbroce en la zona del castro que dejaron al descubierto parte de su morfología. No obstante, además de desterrar la maleza, el Concello de Forcarei pretende impulsar excavaciones arqueológicas para sacar a la luz tanto el castro como los corredores funerarios del denominado Campo das Mámoas. El Concello pretende además preservar las Neveiras do Candán. Se trata de construcciones pétreas situadas en la Serra do Candán y construidas en la época medieval por la comunidad de monjes del monasterio de Aciveiro. En estas construcciones se guardaba en invierno la nieve, que debido a las bajas temperaturas registradas en la zona, se mantenía durante largos períodos de tiempo y se utilizaba para la conservación de los alimentos. La nieve de las «neveiras» dio lugar a un activo comercio y se convirtió en una de las principales fuentes de ingresos del monasterio. Las «neveiras» de Masgalán (Aciveiro) y las de Reigosa (Pereira) se perdieron en las décadas pasadas debido a los rellenos de tierra, la construcción de pistas o la roturación de fincas. Hoy se conservan sólo dos en Fixó (A Millarada) que el Concello pretende recuperar.