SIN SODA
22 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.AHORA QUE se habla tanto de la adecuación de la oferta formativa a las necesidades reales a alguien debería ocurrírsele programar un curso intensivo de encaje para políticos. Seguro que a más de uno le vendría de perlas relajarse un ratito manejando los bolillos. Pero las clases que se imponen no son de este tipo. Son de encaje de críticas. Hay muchos cargos electos que aún no han aprendido a asumir las críticas como parte de su ingrato oficio. Muchos se empeñan en ver contubernios contra sus proyectos y prefieren jugar a ser redentores incomprendidos que defender su postura con uñas y dientes. Prefieren el silencio al diálogo, la confusión a la claridad y la improvisación a la defensa de sus ideas. Las ideas, si de verdad son buenas, hay que saber defenderlas abiertamente. No vale lanzar la piedra y esconder la mano como sucede con el presunto cierre estival del centro de salud de Codeseda.