La competencia estradense de Fenosa

Rocío García Martínez
Rocío García A ESTRADA

DEZA

Reportaje | La fábrica de luz de Codeseda Antes de que la empresa encendiese una bombilla en la zona rural, Codeseda ya había visto la luz gracias a la hidroeléctrica que un vecino montó en el Umia

25 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Antes de que Fenosa llenase de facturas los buzones, antes de que la construcción abusiva de embalses despertase la lucha ecologista y antes incluso de que muchas familias pudiesen encender un interruptor, los vecinos de Codeseda ya tenían alumbrado público. Lo tenían gracias a la fábrica de luz que levantó en los años veinte Juan Vilas Filloy, un emigrante retornado de Cuba con muchas ideas y bastantes pesos. La central hidroeléctrica, situada río arriba de Ponte da Pedra, en el margen derecho del río Umia, se compone de un edificio de piedra que alberga la maquinaria y una presa de 550 metros que conduce el caudal fluvial hasta la turbina. La maquinaria se conserva al completo. A la entrada del edificio hay un molino harinero que aprovechaba la energía de la fábrica. En las habitaciones contiguas están el alternador, el regulador, el cuadro de mandos con termostatos, la pértiga y las cuchillas de alta tensión: la de la izquierda daba salida al fluído hacia Ribela, y la de la derecha hacia Codeseda. La mayoría de las máquinas, que están en perfecto estado, son de origen alemán y algunas llevan incluso una esvástica grabada. En el año 1927, la fábrica daba energía a los lugares de A Sagrada, Codesal, Marcenlos, Fontenlo, Barro y Quintas. Después, en 1928, la empresa se dio de alta en el registro de actividades industriales con el nombre Sagrado Corazón. La fábrica de luz producía 10 kilovatios y abastecía a todos los vecinos de la zona. El lugar de A Sagrada se convirtió en el primer núcleo rural estradense con alumbrado público, compuesto por una docena de lámparas. Juan Vilas conservó su fábrica de luz hasta 1944, año en el que la vendió al estradense Benjamín Valladares Salgado. El nuevo propietario amplió la venta de suministro a los lugares de A Grela, Vilaboa y Portela y a otras parroquias limítrofes. En el año 1962, vendió la fábrica con su casa, concesión de agua y finca a Miguel Sieiro Salgado en 162.000 pesetas y cedió los 250 abonados que tenía en ese momento a la empresa estradense Porto Verdura, que finalmente se los pasaría a Unión Fenosa. No obstante, la central hidroeléctrica no quedó inactiva, sino que durante años abasteció a dos aserraderos -uno en el Monte do Arnado y otro en Codeseda-, un molino y una vivienda. Miguel y Juan Sieiro Valle fueron los herederos, pero con su jubilación los aserraderos cerraron y la fábrica de luz se quedó parada.