Bienaventurados los humanos

DEZA

AL FILO | O |

07 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

BIENAVENTURADOS los humanos que caen y a los que no les importa tropezar con la misma piedra las veces que hagan falta; bienaventurados los hombres que no se averguenzan de saber hacer una cama correctamente y planchar como Dios manda la camisa de su mujer. Bienaventuradas ellas, las que no se sienten culpables por dejar que sea él el que friegue hoy los platos. Bienaventurados los que entienden los secretos insondables de los electrodomésticos y saben que la sal del lavavajillas no procede del mismo paquete que la que se utiliza de condimento. Bienaventuradas las que no se rinden a la moda y reniegan de jugar a romperse la crisma haciendo malabares sobre unos tacones de vértigo que te hacen caminar de puntillas. Bienaventurados los que no salen huyendo cuando les piden que entren en una mercería a comprarle unos panties a la niña, que son capaces de hacer entera la compra del supermercado (productos de exclusivo uso femenino incluidos) y que no esperan a que sea de noche y la calle está vacía para sacar del coche el ramo de flores. Bienaventuradas ellas, las que no se dedican al espionaje doméstico, las que no te llaman cada cinco minutos para ver dónde estás, las que comprenden que las partidas de los jueves por la noche con los colegas son sagradas y las que nunca te regalarían una corbata tras otra. Bienaventurados los y las que te comprenden, los/las que saben cómo estás y lo que necesitas con sólo mirarte a los ojos, los/las que saben descifrar el código de los afectos, las/los que son capaces de arrancarte una sonrisa cada día. Bienaventurados/as los/as que por mucho tiempo que pase están ahí para lo que necesites, los/las que saben pintar de colores nuevos eso que llaman rutina. Bienaventurados los que saben vivir en igualdad.