AL FILO | O |
02 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.EN DEZA siempre presumimos de ser cuna de la moda y de año en año siempre hay alguien que reclama una pasarela en Lalín. Una idea que parece comprender muy bien el nuevo gobierno autónomo y también el provincial (o al menos parte de cada uno de ellos). Y es que en la calle más de uno se asombra cada día leyendo los periódicos con tanto desfile mediático, tanto paseíllo de unos y otros y tanta bajada a la arena. Ahora hay políticos a los que no les deben llegar tres agendas para apuntar los actos del día en su afán, dicen, por conocer la realidad del país. Tal vez los que les precedieron antes hicieran lo mismo cuando llegaron al poder y lo que ocurre es que como estuvieron tanto tiempo en el gobierno ya no nos acordamos de cuando tenían que ir por ahí de concello en concello para ver cómo estaba el patio. Pero vayamos por partes. El textil con esto de la amenaza amarilla, los chinos haciendo ropa por dos duros y la subida de los precios por eso del euro no está como para gastarse una millonada en una pasarela dezana, que está muy bien, pero a lo mejor no es una urgencia. Yo ayer me estaba imaginando a todos los políticos de uno y otro signo, que parecen estos días competir por ser el que más desfiles hace, más concellos visita y más se deja ver, vestidos (ellos y sus acompañantes) de moda dezana. Así de paso que escribíamos la crónica de un tractor comprado hace unos meses o del inicio de unas obras en plan pistoletazo de salida de carrera de Fórmula 1, podíamos divulgar las tendencias de la temporada; adelantar los must de la próxima primavera-verano y ver cómo sientan las más imaginativas creaciones salidas de las factorías dezanas. Diseñar bolsos para llevar las pegatinas institucionales, gorritos para las manifestaciones y detalles que construyan país.