Crónica | Sesión plenaria con final sorpresa El alcalde estradense dejó el lunes al BNG con la palabra en la boca y abandonó el pleno, seguido por todo su grupo, en señal de protesta por las interrupciones del público
13 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.La sesión plenaria celebrada el lunes en A Estrada fue una de las más movidas de los últimos meses. Desde que el IBI y el PXOM despertaron a los vecinos de su apático letargo político, el salón de plenos siempre se llena de público y el ambiente se caldea más fácilmente. La sesión del lunes estuvo sembrada de encontronazos dialécticos entre el alcalde, Ramón Campos, y la oposición, que después de emplear varios cebos consiguió que el alcalde mordiese el anzuelo. Campos tiene un pronto que ni el PP ni él mismo son capaces de controlar. Sacarle de sus casillas es más fácil de lo que debiera. El lunes, público y oposición supieron buscarle las cosquillas y el alcalde acabó abandonando la sala y mandándolos a todos al cuerno. Craso error. Más le valiera aguantar el tirón que soportar ahora la polémica que se ha desatado en torno a su rabieta. El pleno estuvo animado desde el primer momento. Hubo pataletas del público para Reboredo y Arca y críticas y abucheos para Campos, que varias veces tuvo que poner orden en la sala para continuar con el pleno. La temperatura subió especialmente en el apartado de ruegos y preguntas. El público aplaudió cada envite de la oposición y desacreditó cada intervención de Campos, que fue capeando el temporal con humor fluctuante entre el pasotismo resignado, la ironía y el cabreo. Las aceras de Vea fueron el tema que dio más juego. El BNG preguntó por qué uno de los tres tramos de urbanización no llevará farolas y Campos juró y perjuró que sí las lleva. Incluso se ofreció a apostar algo con la portavoz nacionalista, Raquel López, que se mantenía en sus trece. Al final, Campos sugirió que quizás el BNG no tuviese el expediente al completo porque alguien pudo haberse llevado una hoja del proyecto. El PSOE pidió aclaraciones al respecto. Nuevos abucheos. Primeros avisos «O que queira feira que vaia fóra», advirtió Campos antes de amenazar con levantar el pleno. El BNG insistió preguntando por qué no han empezado aún las obras si el plazo de ejecución termina el 22 de noviembre. Campos prometió tranquilo que comenzarán, por la zona del colegio, después de las fiestas. Pero su calma se desvaneció con la siguiente pregunta del Bloque. López iba a pedirle una justificación de los gastos del viaje a Argentina, pero no pudo acabar siquiera su exposición de motivos. El alcalde se lanzó a explicar que muchos emigrantes sufren dificultades económicas y necesitan la ayuda del Concello. Pero su argumento no convenció al público, que estalló de nuevo en abucheos. «Estén calados ou levanto o pleno. Ou calan ou levanto o pleno», advirtió por dos veces. La mayoría hizo caso, pero una voz solitaria le animó a hacerlo. Campos se levantó y se fue dejando al BNG con la palabra en la boca y un montón de ruegos y preguntas en la carpeta. El resto de los ediles del PP se miraron entre sí y luego le siguieron. El público gritó por tres veces «Dimisión» y luego comentó divertido la escena.