Carburantes

| JAVIER BENITO |

DEZA

A CONTRAPELO

28 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

SE HA convertido en palabra tabú. Cada vez que oigo carburantes me cabreo. Y no sólo porque me suena a rascarme el bolsillo cuando relleno el depósito del coche. Me recuerda las múltiples movilizaciones que jalonaron el país o que podrían seguir haciéndolo a corto plazo. Los perjuicios a la colectivad frente al interés particular, siempre respaldable pero a veces poco comprensible para la mayoría, para los afectados sufridores que, por ejemplo, estuvieron retenidos en las carreteras. Ahora son los carteros rurales los que van a la huelga porque el alza del petróleo les merma los ingresos. Recuerdo que de pequeño me parecían extraterrestres, capaces de recordar el nombre, número y calle donde vivía la gente en varios kilómetros a la redonda. Por su papel, casi etnográfico en plena era de las tecnologías, sí que merece mi apoyo.