Estado al azar

DEZA

AL FONDO | O |

24 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

TENEMOS UN Estado ludópata. O lo que es peor: tenemos un Estado que nos incita constantemente a la ludopatía. De verdad. Los tiempos en que la Quiniela y la Lotería Nacional eran los juegos de azar en exclusiva que patrocinaba el Estado pasaron a mejor vida. Lo de ahora es de otra dimensión. Porque junto a estas dos, tenemos muchas más opciones. La Lotería Primitiva, la Bonoloto, el Gordo de la primitiva, el Quinigol, los Euromillones, la Lototurf, la Quíntuple Plus, la caraba. Da la impresión de que desde la Administración se hace un canto a la vía del juego como vía para mejorar económicamente; adiós al esfuerzo y a la búsqueda de otras posibilidades de promoción. La opción es invertir en lo más fácil, y para ello no escatiman opciones que lleguen a todos: a través del fútbol, a través de los caballos, a través de la tradicional lotería, celebrando la europeidad en un sorteo compartido por distintos países o con la Primitiva nacida hace dos décadas y sus posteriores variantes. Total, que para promocionar un poco más todas estas loterías y apuestas del Estado, el día menos pensado nos plantarán una serie de spots en televisión. ¿Se imaginan una serie protagonizada por el calvo de la lotería? Vistiendo la elástica de la selección nacional -nacional de España, claro-, para evitar susceptibilidades entre comunidades y aficiones; con gorrito y fusta convertido en un Claudio Carudel gigante o con las banderitas de los países que se integran en la euromillonaria. Y mientras pensamos en esto, el Estado hace caja: al recaudar el importe de las apuestas y al recaudar los impuestos de los premios que concede. «Bienvenido al mundo donde tus sueños juegan a hacerse realidad», dice la web que informa de todas estas apuestas. Qué bueno sería que el Estado, además, posibilitase que sus compromisos se hiciesen realidad: sin jugar tanto.