Un sector del sindicato está gestando una candidatura alternativa a la de Rafael Iglesias El congreso de la central nacionalista se celebrará el 17 de diciembre en el Pazo da Cultura
23 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?as aguas bajan revueltas en la CIG en Pontevedra. El próximo 17 de diciembre, el Pazo da Cultura acogerá un congreso comarcal en el que se prevé que se escenifique una división que existe desde hace tiempo en el seno del sindicato y que hasta ahora no había trascendido, al menos de manera pública. Un grupo de críticos con la actual ejecutiva comarcal está tratando de montar una candidatura que plante cara a la «oficial», que una más, como viene sucediendo congreso tras congreso desde 1994, estará encabezada por Rafael Iglesias. En segundo plano En el sector crítico figuran nombres bien conocidos del sindicato nacionalista en Pontevedra, aunque por el momento todos prefieren mantenerse en un segundo plano hasta que se haga pública la candidatura. En estos momentos se está tratando de recabar apoyos en las distintas secciones que forman el sindicato en la comarca de Pontevedra. Según fuentes vinculadas a este movimiento, ya tiene garantizados apoyos en secciones como servicios, administración pública, educación , químicas, alimentación o madera y construcción. Todos los apoyos que por el momento van recabando los críticos son a título personal, y no de federaciones en bloque. De hecho, parece que ningún secretario de federación se ha posicionado a favor de la candidatura alternativa. Por el momento se desconoce quién encabezará esta hipotética lista, aunque algunas fuentes barajan la posibilidad de que sea una mujer. También hay quien asegura que será alguien que ha formado parte del equipo de Rafael Iglesias no hace demasiado tiempo. Pocas posibilidades Los críticos advierten de que las posibilidades que tienen de desbancar al secretario comarcal son «prácticamente nulas» por el enorme poder que tiene el aparato del sindicato en Pontevedra, pero no descartan la posibilidad de tener la suficiente fuerza como para colocar a algún miembro en la dirección de la CIG en Pontevedra. El hecho de que en el congreso no se vote una lista cerrada sino que los puestos en la ejecutiva (integrada por siete personas) se reparten en función del número de votos da pie a esta opción, según subraya alguno de los implicados en esta operación. El 17 de diciembre tendrán derecho a voto 124 delegados, además de los 25 miembros de la dirección comarcal, de la que forman parte los responsables de las diferentes federaciones. El sector crítico, que denuncia que el sector oficialista de la CIG está «facendo xogo sucio» en las asambleas en las que se eligen a los representantes de cada federación, confía en obtener respaldos suficientes para convertirse en alternativa.