«Repite, que se corta»

| MONTSE GARCÍA |

DEZA

EL TELÉFONO móvil se ha convertido en el más fiel acompañante. Lo que hace unos diez años era un artículo de lujo, ahora es considerado del jurásico quien no lo tiene. Si es con cámara, mucho mejor. Sin embargo, el «parque» de aparatos no se corresponde con la calidad del servicio. A veces se contacta mejor con alguien en París que con puntos de Silleda. Si quieres tener una conversación con alguien será raro que no tengas que indicarle como mínimo dos veces a tu interlocutor las palabras: «repite, que se corta» o la ya manida «¿qué estabas diciendo», después de pedirle varias veces que se mueva de sitio. En algunos casos ya se sabe cuando va a fallar la cobertura: «llámame dentro de media hora que ahora voy por la autopista se va a cortar» o voy a tal lugar y ahí no podrás hablar conmigo. Y mientras el coste aumenta. Al final la primera pregunta es: «¿Tienes un fijo cerca?».