Adiós con la cabeza alta

Pablo Penedo enviado especial | pamplona

DEZA

MIGUEL SOUTO

El Portadeza queda sin opciones reales de superar la fase tras perder con el Anaitasuna un partido que mereció empatar

30 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuesta describir la frustración sufrida ayer por la familia rojinegra en Pamplona. En un suspiro, el Portadeza Lalín pasó de arrancar un alarido de orgullosa alegría a ver cómo el merecido empate ante el anfitrión Anaitasuna se perdía a escasos centímetros por encima de la portería local, en un mano a mano de Diego Sieiro y el portero navarro a 2 segundos de la conclusión del encuentro. Era el punto y final al sueño de una plaza en la División de Honor B. Y si bien no sabemos si el conjunto dezano se la merecería al final del largo camino que es la fase de ascenso, sí es del todo cierto que el Portadeza se probó al menos digno de poder ofrecer una última batalla por su sueño, esta mañana en su duelo frente al Edenca. Siempre por detrás en el marcador, los de Couso acumularon ayer al menos los mismos méritos y deméritos que el Anaitasuna. La derrota, unida a la losa de goles en contra que le endosó el Granollers, dejan al equipo gallego sin opciones reales de pase a la siguiente ronda de la fase, al depender de una victoria por 21 goles sobre el cuadro conquense y una derrota navarra ante el conjunto catalán por 20 tantos. Algo impensable después de ver cómo el Edenca estuvo ayer a puntito de sorprender al equipo catalán. Los hombres de Nino Antúnez tienen todas las papeletas para ser los acompañantes de un Granollers ya clasificado -pero que sufrió ayer para superar al Edenca-, salvo una debacle apocalíptica frente al Anaitasuna en paralelo a un triunfo conquense.