A rúa do vento Cerdedo?saldó??en?parte la deuda histórica con los vecinos que fueron «paseados» durante la Guerra Civil. En el 36 fueron humillados, ayer recordados con rosas
09 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.La parroquia cerdedense de Pedre fue escenario ayer de un ejercicio de justicia histórica y de «hixiene democrática» promovido por la asociación Verbo Xido. El 13 de agosto de 1936, dos vecinos del lugar de Figueroa fueron torturados y asesinados en Pedre. Eran Francisco Arca Valiñas y Secundino Bugallo Iglesias y sus únicas culpas eran ser canteiros de profesión y cenetistas de corazón. Los dos eran miembros destacados de la Federación de Agricultores y Obreros de Cerdedo. Sus cuerpos aparecieron en el puente conocido como Ponte do Barco. Fue hace casi setenta años, pero quienes los vieron todavía no han podido sacarse la imagen de la cabeza. Bonifacio Ferrón fue uno de ellos. Ni el largo exilio en Uruguay le ha servido para olvidar el suceso. Ayer volvió al escenario del crimen. En lugar de sangre, había rosas con un lazo negro. La Guerra Civil forzó en Cerdedo muchos exilios y dejó muchos huérfanos. Según el estudio del historiador Dionisio Pereira, que será publicado próximamente, la represión fascista dejó en el municipio 18 antifranquistas muertos. Francisco y Secundino fueron los únicos asesinados en el municipio. Verbo Xido quiso ayer rendirles un pequeño homenaje. Y escogió el lugar en el que los encontraron muertos. Hasta el puente en el que fueron «paseados» se acercaron sindicalistas, republicanos, vecinos y amigos de los ajusticiados. Y también sus hijos, que sufrieron en carne propia la injusticia de la guerra. Rogelio Arca Rivas es hijo de Francisco Arca Valiñas y es otra víctima más de la guerra. La muerte de su padre le pilló con 22 años, combatiendo por la República en Madrid. Después él mismo vivió la miseria. «Leváronme a un campo de concentración en Teruel. Estabamos 20.000 nunha plaza sin sitio para durmir, e rodeados de fusiles. Estivemos oito días sen auga», recuerda. Ahora tiene 92 años, pero cuando habla de la República le salen las energías de un joven de veinte. Ramón Bugallo Lois es otro huérfano de la época. Su padre Secundino fue asesinado en el 36 y su hermano Gerardo dos años después. Él tiene ahora 87, pero ayer aún paseaba nervioso por el puente. Sin monumentos La corporación de Cerdedo aprobó hace dos años levantar un monumento a las víctimas de la represión franquista. Los políticos todavía no han saldado la deuda.