Entroido

DEZA

AL FILO | O |

25 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

LOS ESCAPARATES ofrecen ya mil propuestas para el Entroido, aunque uno crea que a veces el mejor disfraz es el que lleva puesto todo el año. Si en el 2004 los desfiles se llenaron de bodas reales, este año las calles desbordarán rosa cliche y amarillo, los colores de los dos disfraces de los famosos Lunnis que se comercializan en cada rincón. A la puerta de los colegios llueven desde hace semanas los folletos de jugueterías y bazares. Páginas a todo color que nos permiten cambiar de aspecto. Pelucas, dentaduras postizas, pechos exuberantes, trajes de princesa o rasos de diablesa. Luego están esos que nunca encuentran el disfraz que quieren. Que pretenden disfrazarse de toreros el año en el que a nadie se le ocurrió que eso de ponerse la montera podría vendersele a alguien. Con tanto folleto a veces uno se olvida del verdadero sentido del Entroido, que no es otro que disfrutar de la vida, jugar a ser otro por unas horas y sacarle punta con una crítica ácida al orden establecido. Así que bienvenido el humor y la risa, que también sirve para calentar el espíritu. Algo que no está nada mal con las temperaturas que corren. Y a disfrutar del jolgorio ya sea con o sin disfraz de escaparate.