EL CRISOL | O |
13 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.LLEGA LA NAVIDAD y las compras se multiplican. Las calles tienen un mayor colorido. El frío sólo se nota en que todos salen con las bufandas y el plumífero. Y si es por la noche, como en pleno verano: se pueden ver en manga corta o incluso con camisetas de tirantes. Los juguetes son mayoría en los anuncios televisivos y a todos se le olvida la dieta. Por un buen trozo de turrón una vez al año no pasa nada. Las cenas de amigos, compañeros de trabajo y familia, llenan la agenda. Los agentes de Tráfico están más en la calle. Toca soplar a cualquier hora, incluso alguno quizás comenzara a despertar cuando le pusieron el alcoholímetro en la boca. En los escaparates no hay rebajas. Pero casi lo parece. Un 20% de descuento en los juguetes. Oferta de turrón. A las casas empiezan a llegar las felicitaciones. Aunque las de amigos son cada vez menos frecuentes -siempre es más fácil mandar un mensaje por el móvil el día 24 o el 31 de diciembre- se multiplican las de bancos, compañías o casas comerciales con las que hubo algún contacto a lo largo del año. Hay que pensar en los regalos para hijos, padres, hermanos y, los precavidos, ya a comprar. Este fin de semana, los centros comerciales volvieron a estar llenos. Todo esto cuando aún no llegó mediados de diciembre. ¡Quedan otros veinte días como mínimo de lo mismo! Y después ¿qué? Pues lo de siempre. Acordarse de que la cartera tenía fondo y habrá que apretar el cinturón. Emprender proyectos nuevos para el 2005. Es hora de dejar de fumar, empezar una dieta, una colección para aprender inglés. Apuntarse a un curso de natación o de baile para estirar un poco lasl piernas y dejarse de tanto sedentarios. Y dentro de un año volverá a empezar el proceso todo otra vez.