A CONTRAPELO
16 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.ADMIRO A la gente con fuerza de voluntad. Yo intento dejar el pan, hacer ejercicio y olvidarme del «demonio» Sardá algún día que y otro, pero no hay manera. Me falta espíritu para romper esas rutinas que nos endulzan la vida. Por eso me maravilla el caso de María José, esa estradense que logró combatir su adicción al tabaco y hoy se muestra risueña rompiendo un pitillo que antaño chuparía hasta el filtro. Son ejemplos de que un poco de tesón y apoyo exterior nos permiten enfrentarnos a nuestros problemas, sean del tipo que sean. Máxime, si hablamos del tabaco, cuando cada vez será más difícil para sus seguidores practicar ese rito en locales públicos. Pero hay otros vicios que combatir en nuestra sociedad. Desde la falta de modestia -últimamente protagonista en nuestra clase política y sindical- al civismo. Pero es harina de otro costal. Felicitaciones, María José.