Reportaje | La lucha local sitúa al concello dezano en el mapa del mundo Dos títulos nacionales y siete gallegos han sido esta temporada el premio al trabajo de la docena y media de chavales de Moncho García, castigado con una plaga de lesiones
04 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?i usted le pregunta a un ucraniano o a un ruso, por poner un ejemplo, dónde está Vila de Cruces, quizás se llevase una sorpresa. Porque si usted ha coincidido con un aficionado al mundo de la lucha es posible que incluso le pueda mencionar el nombre de algún vecino de la localidad dezana, como Moncho García o Rubén Méndez. El duro trabajo diario de los 18 chavales del Keltoi ha asentado el nombre de Vila de Cruces en el mapa deportivo mundial. Bien es cierto que a un nivel modesto, pero nada desdeñable. Sobre todo cuando hablamos de una localidad de unos 7.000 habitantes encajada en el interior de Galicia. La calidad de los luchadores cruceños ha sido recompensada nuevamente en la temporada que acaba de finalizar con numerosas convocatorias, tanto de la selección gallega como española. Rubén Méndez, la perla del Keltoi, Diego Pallares y Moncho García, el presidente, entrenador, deportista y alma mater del club, se han paseado por Rusia, Francia o Estados Unidos, según el caso, enriqueciendo su aprendizaje. Los Titan Games de Atlanta fueron la última cita en el extranjero de un cruceño. Hace algo más de un mes, Moncho García recibía la llamada del seleccionador nacional después de un año fuera de sus listas. Durante ocho días se entrenó junto a sus compañeros de equipo y los integrantes del combinado estadounidense. Un torneo triangular con los E.E.U.U. y Georgia ponía la guinda a la experiencia americana. Otro escaparate más para Cruces. El viaje al otro lado del charco fue el merecido premio a un chaval de 23 años que se ha pasado casi toda la temporada en el dique seco, castigado lesión tras lesión. Por el camino, a Moncho García le han grabado a fuego una triste duda: ¿en condiciones normales se hubiera clasificado para las Olimpiadas de Atenas?. Lejos de atormentarse con esta cuestión, el líder espiritual de la tribu del Keltoi opta por recordar la brillante campaña de sus chavales. Lastrado por las ausencias de Moncho, el Keltoi difícilmente repetirá el título de mejor club gallego del año 2003, pero podría alzarse con el de mejor cantera. El cuarto puesto de España por equipos en lucha grecorromana júnior es, a nivel colectivo, la mejor carta de recomendación para el reconocimiento público del equipo dezano. A nivel individual, la lista de méritos se torna apabullante: dos campeones de España, otros siete de Galicia, dos segundos puestos nacionales y otro autonómico. El relevo está asegurado Lo mejor de todo ha sido confirmar que en el Keltoi hay futuro. Y de máxima calidad. Los frutos del árbol de la lucha cruceña maduran sanos, algunos ya a punto de alcanzar su punto exacto de formación. Así sucede con Diego Pallares (libre olímpica cadete), Iván Lois y, sobre todo, Rubén Méndez (grecorromana júnior). Campeones gallegos los tres, Pallares y Méndez se ganaron además este año la condición de mejores luchadores de sus respectivas especialidades en toda la geografía española, con Lois subcampeón nacional. Los tres están rentabilizando ya su formación en el Centro de Tecnificación de Pontevedra. Desde allí, acompañados por Moncho, prometen seguir regalando a sus vecinos un lustroso escaparate al mundo.