Carreteras para uno

DEZA

EL CRISOL | O |

19 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

IR A ALGUNAS romerías en coche es una auténtica locura. Casi da ganas de convertirse en peregrino para llegar a la ermita o a la verbena de turno, tal como si quisiésemos ganar la Compostela puesto que llegar con un turismo se convierte en una auténtica odisea. Ya no digo justo al lado, pero sí a unos metros prudenciales para que cualquier persona con un mínimo de problemas para caminar no tenga que desistir de antemano. Un único sentido todavía le queda grande a muchos viales de la zona. Este domingo el acceso a la ermita de Santa Mariña en Graba (Silleda) fue uno de esos ejemplos. El vial, acondicionado por última vez hace poco más de tres años, hace difícil que un autobús llegue hasta el lugar y más en día de fiesta. Tanto que los gaiteiros encargados de animar la sesión matinal tuvieron que andar un buen tramo ante el temor de quedar atrancados. El cruce de coches era toda una odisea, porque al ser la pista tan estrecha a uno siempre le tocaba ir marcha atrás un buen rato. Y después quieren evitar el despoblamiento del medio rural. Con muchos vecinos que día a día padecen esta situación, con el consiguiente peligro, es imposible que a la mínima no intenten irse.