EL CRISOL | O |
26 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.NO HAY MAL que cien años dure, ni quien lo pueda aguantar. Así que ayer fue una jornada de satisfacción para el concejal de Hacienda de Lalín, Manuel Gómez Estévez. Lo fue por la confirmación por escrito de las noticias que llegaban desde Pontevedra desde finales de la pasada semana, en relación al tema del Catastro. La ausencia del delegado retrasaba la rúbrica necesaria para transmitir el fax que informaba al Concello de haber estimado, en lo fundamental, las exigencias planteadas desde la Comisión Especial del Catastro de Lalín: cambiar la tipología de viviendas rurales, para reducir el valor catastral de los inmuebles rurales. Una comisión planteada por el BNG y que ha demostrado su validez, cuando las peticiones se avalan con informes serios y contundentes, como el realizado por Tracasa a instancias del Oral. Sin duda, el hecho de que PP, PSOE y BNG adoptasen sus resoluciones por unanimidad pesó también a la hora de tomar una decisión en Pontevedra. Todos los grupos se tomaron en serio el trabajo, y lograron unas mejoras que pueden resultar claves no sólo para Lalín, sino para todos los municipios gallegos. La comisión estudiará hoy en detalle la repercusión real y en cifras de la decisión adoptada por el Catastro. En función de los números, también habrá que pararse en detalle a estudiar la bonificación municipal al IBI rural, una vez que bajen los valores. En la línea de lo que apuntó en distintas ocasiones el PSOE, esa es una cuestión en la que ahora se podrá entrar con más calma: al fin y al cabo, hasta octubre se pueden hacer números. Lo trascendente e improrrogable era la decisión que llegó del Catastro: una satisfacción para Lalín, y en especial para Gómez Estévez, tras unos meses muy duros.