RASTRO DE AIRE
17 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.LAS AVERÍAS no descansan y son de toda condición. Muertos, heridos e ilesos, chapa con o sin excarcelación, carretera sucia y escoba. Es lo mas duro, con sangre, sudor y lágrimas. Luego supongo, debe de ser el fuego, cuando algo se quema duele como propio. El esfuerzo por salvar al inquilino, el llanto por perder la hacienda, el dolor de ver como arde el pino, el temor de que llegue a la vivienda. Están luego los desaparecidos y la angustia de la ausencia que conlleva el propio desconocimiento, la ignorancia de cómo estará el ausente y el estremecimiento por la lágrima del familiar. La inundación, la rama peligrosa, el animal atrapado, el control del gas que se fuga, el ascensor que paró, la casa sin llave. Todo ocurre al lado de cada uno de nosostros en Deza y Tabeirós, sin horario, sin fecha. Cada quien ve un trocito de esta película. Los bomberos son protagonistas en toda y son imprescindibles.