A CONTRAPELO
26 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.POCO MÁS de un año ha aguantado la tan traída y llevada Lei do Solo promovida por Cuíña para acabar con el feísmo urbanístico. Un loable objetivo, pero difícil de aplicar en el medio rural ante el riesgo de perder más población por las trabas para las construcciones vinculadas a explotaciones agroganaderas. El sustituto del lalinense al frente de Política Territorial anunció ayer una reforma de esa ley, aunque eso sí, sin alterar los principios básicos, la teoría. Núñez Feijoo tendrá que bajar a la arena de los concellos -donde lidia Crespo al frente de la Fegamp- para que las dificultades denunciadas desde distintos ámbitos políticos, sociales y sindicales en la aplicación de la Lei do Solo actual se limen. Será una segunda oportunidad en busca de un consenso. Así habrá menos dificultades para la instalación de nuevas explotaciones agrarias o, en definitiva, para construir en suelo rústico.