«Non nos da medo ningún»

La Voz

DEZA

Testimonio | Maruja Blanco, una de las afectadas La familia Blanco agradece la labor prestada por las fuerzas de seguridad, los bomberos, los técnicos y la empresa Oberón

12 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?aruja Blanco se vino de Francia a cuidar a su madre que tiene 94 años. Ella fue la única que oyó durante la noche unos ruidos extraños. «Eu teño o sono lixeiro e oía como unha tormenta que fose moi lonxe, moi lonxe», apunta. Un run run al que no le hizo demasiado caso al principio, pero al persistir se levantó e inclusó miró si se movían los tejados de las casas más cercanas. Llegó a notar un golpe y entonces «sí sentín algo de medo», pero creyó que era un pequeño temblor de tierra. Cuando se levantaron vieron el socavón y ya dieron la voz de alarma. Su madre, Ramona, de 94 años, no quería salir de la casa. Decía -cuenta Maruja- que «a mín no me bota naide» y la única que se resistía al desalojo. Maruja, en cambio, estaba tranquila y lo sigue estando «non nos da medo ningún», apunta, y estaría dispuesta a regresar a la misma casa en el momento que los técnicos les aseguren que está todo solucionado. La casa lleva en pie más de cuarenta años y nunca había pasado nada. Maruja está convencida de que la vivienda no se va a mover. Y si no puede ser «o seguro fárase cargo e xa pagará». Lo que sí tiene claro es que a su madre no va a haber quien la mueva de Fontao, donde nació. La familia tiene un piso en Vila de Cruces, pero de momento ocupan una vivienda de una cuñada que está fuera. «Eiquí estamos ven, temos todas as comodidades». Su mayor miedo era el día del derrumbe sacar a su hermano inválido a tiempo. Maruja lamenta que esto le tocará precisamente a ellos, aunque reconoce que «nacemos outra vez» y tuvieron suerte de que el hundimiento no se tragase la casa de un bocado.