Al FILO | O |
17 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.DICEN QUE EL sentido común es el menos común de los sentidos y casi siempre el aforismo se cumple. Ayer un grupo de mujeres pasó uno de los peores momentos de su vida cuando se enfrentó a la impotencia de no poder hacer nada por salvar la vida del cliente de un bar que en esos momentos pensaban que se moría y los médicos se negaban a salir del ambulatorio y recorrer cien metros para atenderlo. Las normas son que las urgencias se atienden a través del 061 que es el que luego llama al centro de salud más cercano y pide efectivos. La pena es que la burocracia nos ciegue en ocasiones y lo que es tan simple como que un médico atienda a un enfermo se complique. Un amigo facultativo me contaba ayer que se enfrentó a varios casos similares. Es algo que ocurre a menudo en los centros sanitarios. Al final ayer no pasó nada, pero quien sabe, en otras circunstancias la espera pudo haberle costado a ese vecino la vida. Mi amigo me decía que aunque la norma es la de «señora llame al 061», si la señora está allí y nos cuenta que hay un señor que parece que se está muriendo a cien metros, salgamos o, al menos, mandemos a un sanitario a ver qué pasa y realice una primera valoración. Me cuenta que en estos casos la urgencia es la urgencia y debería primar por encima de otras consideraciones, porque ética y moralmente su decisión debía haber sido la de salir. Sentido común. Por su parte, el Sergas realizará una investigación en el caso de que se produzca una denuncia. Pero investigaciones aparte, no se trata de poner al culpable o culpables contra la pared sino de evitar que hechos como estos se repitan y podamos confiar en la sanidad.