La nostalgia de la televisión

DEZA

EL CRISOL | O |

19 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

ME COMENTÓ ayer un amigo que la programación navideña de Televisión Española incluirá un especial con fragmentos de otros, de años anteriores: muy anteriores. De cuando esperábamos la Navidad con el estómago bien dispuesto a empacharse de turrón, sin preocupaciones de glucosa ni colesterol; de cuando el mayor problema era reunir fuerzas durante todas las vacaciones para pegarse un atracón de tres horas el último día y hacer los deberes para la escuela, porque hace esos años poca gente iba al colegio; de cuando, en fin, las letras que conocíamos eran las de los cuadernos de caligrafía de Rubio, o las de canciones de Los Chiripitifláuticos, y no podíamos imaginar que había otras letras llenas de números, y encima más problemáticas que una Q mayúscula. Pues me decía mi amigo que el especial incluiría imágenes de aquellos años: y lo hacía con brillo en los ojos, con la ilusión de entonces. Y no me extraña: porque en el fondo, el poder de la televisión es tan grande que volver a ver aquellos programas de cuando éramos niños es un poco volver a nuestra infancia. De la que no imaginábamos que alguien había dicho que era nuestra patria. Y aún lo es.