El primero de los plenos de ayer se celebró a las nueve de la mañana. A esa hora además de los medios de comunicación en las sillas reservadas para el público sólo se sentaba una abogada y su ayudante, llevados por Sánchez Fuciños para que tomaran nota de las acusaciones que el portavoz independiente vertió contra el PP, enumerando los artículos de la normativa que supuestamente se habían saltado en relación al IBI. Un comportamiento que el BNG calificó de «moi grave», al explicar que se causó una indefensión a los vecinos. En el segundo pleno, las sillas las ocupaban menos de una decena de vecinos afectados por la instalación de las hidroeléctricas, que se dejaron la pancarta a la puerta de la casa consistorial. En la primera de las sesiones, los independientes criticaron el porcentaje de invitados en la fiesta de la tercera edad y la forma en la que se había llevado a cabo la selección de los participantes en el obradoiro de empleo. En cuanto a la fiesta solicitaron que a partir de ahora fuese gratuita. El BNG denunció la falta de una política de atención y ocio dirigida a la tercera edad significando que el centro social no funciona.