En directo | Feria en Cruces Calabazas de más de cincuenta kilos, sandías de doce y tomantes que pesan casi novecientos gramos «compitieron» en el concurso de productos del campo
04 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Los vecinos de Vila de Cruces volvieron a demostrar, por segundo año, que sus huertas producen alimentos adecuados para la dieta de gigantes. El concurso de productos del campo reunió a cerca de un centenar procedentes de más de una quincena de parroquias a cada cual más espectacular por su tamaño. Los asistentes a la Feira da Castaña, coincidente con la del día 4, mostraban su sorpresa ante alguna de las piezas expuestas en la Praza Juan Carlos I. Este es el caso de una calabaza que superaba los cincuenta kilos procendente de Brandariz u otra -cuya forma se parecía a la de un calabacín- que alcanzaba los veinte kilos de Larazo. Dioniso Agra, el encargado de cultivar este producto, indicó que la semilla la trajo de Euskadi, a donde emigró ya que le gustaba mucho más el sabor en los caldos que el que ofrecen los existentes en Galecia. No eran los únicos que llamaban la atención. En la huerta de Dorinda Ribadulla de Loño este año crecieron sandías que superan los doce kilos. Indicó que aunque este tamaño es poco usual en años anteriores ya habían tenido varias que alcanzaban los diez kilos. Otro caso espectacular es el de los tomates de más de casi novecientos gramos criados en Oirós. El dueño de estos, Joaquín Maceira, tuvo que congelarlos para poder participar en el concurso e indicó que cada planta llegó a tener un total de sesenta tomates. «Acabáronos probando todos os da parroquia», manifestó. Gallos Estos productos compartieron mesa con lechugas, maíz, nueces, cebollas, pimientos o patatas también de gran tamaño. Tampoco faltaron productos exóticos. Tales como algunos denominados zapallitos cuya semilla procedía de Argentina. Un vecino de Cumeiro cultivó uno que pesaba unos diez kilos y que acabó con forma de bastón en su objetivo de buscar la luz solar. También había frutas exóticas como «freixoas» o un gallo de corral de gran tamaño. Los ganadores recibieron una jarra artesanal. Pero entre tanto producto de gran tamaño, los asistentes también tuvieron tiempo de saciar el hambre de su estómago. No con alimentos de dimensiones gigantestas pero sí con sabrosas castañas asadas acompañadas por vino de Vila de Cruces. Los primeros en poder degustarlas fueron los alumnos del colegio Nosa Señora da Piedade. Tras ellos, los asistentes como aperitivo al pulpo. La próxima cita, el chorizo en febrero.