El CRISOL | O |
24 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.TODOS hemos tenido nuestro propio año del hambre. En el que le tocó a mi hermano -fue en el 84- pudo sobrevivir mejor gracias a los cargamentos de papeles y cartones, y de vidrio, que recogía por ciertos puntos de su ciudad, para llevarlos a una empresa que pagaba medianamente bien por tales residuos. Veinte años después, no conozco firma alguna en Galicia que se dedique por su cuenta a esas cosas, aunque sospecho que en la Xunta hay una cueva especializada en conseguir que esos residuos sean rentables para alguien. Con el plan Sogama y la recogida selectiva, Galicia coloca cada año a la puerta de algunas firmas avispadas miles de toneladas de vidrio, o de papel, o de latas, y siempre sin paja alguna que incremente el peso. No existirá nada ilegal en esos procesos, pero hay que creer que existe una cueva sultanesca en algún sitio donde las cosas se pintan muy en negro. Medio Ambiente reconoce que no puede castigarse, pasando facturas desenfadadas, a un Concello que hace bien la recogida selectiva por el hecho de que cuatro botellas y ocho pañales mal metidos en un contenedor amarillo pesen más que 3.000 bolsas de plástico y 1.000 envases de brick. Pero Sogama prefiere pintar negro.