Crónica | Vuelven los robos a la capital dezana La parrillada Bergazos, situada en las proximidades del polígono Lalín 2000, ha sufrido más de una veintena de robos, el último en la madrugada del miércoles
03 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?Esta vez sacaron unha ventana e entraron para dentro», dice Mª Cruz Fernández. La dueña de la Parrillada Bergazos es toda una experta en las artimañas y triquiñuelas de los atracadores para entrar en una casa. No es para menos, pues en su parrillada los robos los cuentan por decenas. Les han entrado a robar por la puerta, por las ventanas, rompiéndoles rejas y, si se descuidan, se les meten hasta en las fuentes del churrasco. «Esto é incrible xa nos entraron por tódalas partes máis de vinte veces e non hai forma de paralo», dice una indignada Mª Cruz Fernández. La madrugada del miércoles volvió a suceder. Los amigos de lo ajeno les hicieron su visita de rigor. A este paso, los atracadores pueden recrear aquel anuncio de los turrones en el que se decía «vuelve a casa por Navidad» sólo, que ellos vuelven al local de Bergazos y no sólo una vez al año. El botín fue el mismo de siempre: botellas, tabaco y el dinero de las tragaperras (unos 400 euros). Pero no sólo eso, en esta ocasión se han llevado los muñecos de peluche de la máquina expendedora. Sí, tal cual. A estas horas tienen en su poder a Winnie de Pooh, la rana Gustavo y toda la tropa de Disney. Este hecho, según Mª Cruz Fernández, es una pista de aúpa. «Nós xa sabemos quen é, non queremos sinalalo co dedo pero temos claro que é o que entra todas as veces, a pista dos peluches é inconfundible porque é unha persoa conocida que ten fillos», asegura la propietaria del local. Otra cuestión son los destrozos. Porque además de las pérdidas por robo, tienen que soportar que les destrocen el local cada dos por tres. Lo de ayer es un buen ejemplo. Se despertaron con el restaurante repleto de polvitos blancos. O sea, que los atracadores se divirtieron de lo lindo mientras destrozaban los extintores de incendios. Y otra vez, la dueña y compañía a armarse de escoba y fregona y arreglar el estropicio. La policía judicial visitó el local en una ocasión. «Estiveron collendo huellas pero ó final non pasou nada», afirma la dueña. De la Guardia Civil no quiere hablar. «Despois de tantas parece que se están rindo de nós», afirma. A ver si, ahora que tienen peluches para jugar, los atracadores se entretienen en sus casas sin hacer visitas nocturnas a otras. ¿O no?