Plenos para aburrir

| O. P. ARCA |

DEZA

LA CORPORACIÓN de Lalín carece de reglamento de régimen interno. Así que los tres grupos que la integran hablan sin límite de tiempo; ni de turnos de intervención. Ayer empezaron al poco de las diez de la mañana. Y como en la canción de Sabina, les dieron las diez, las once y las doce y la una y las dos. El orden del día no era para tirar cohetes: una modificación presupuestaria, un plan de igualdad -¿por qué fue a pleno?-, aprobación definitiva de cuentas del 2002, mociones y poco más. De verdadera enjundia de debate, dos puntos: la modificación de la ordenanza del IBI y tasas del Conservatorio; y el convenio con Campos. Cuando se llegó a este último pasaban las tres de la tarde: hora más bien poco propicia para el debate, luego de seis dale que te pego. Un vecino aguantó toda la sesión: ¿sería una penitencia?