EL CRISOL | O |
19 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.CHUS LAGO daba una conferencia. Para estudiantes y en Pontevedra. Éramos menos de veinte los que asistíamos. La voz de la mejor alpinista de la historia de España contaba los sufrimientos de su conquista del Himalaya y un video corroboraba los peligro del alpinismo. Nos quedamos atónitos. Contó que había visto morir a compañeros en la montaña y no pudo ni cerrarles los ojos porque si pierdes la energía te mueres tú también. Historias de congelaciones, y de días a la intemperie. Me impactó cada una de sus palabras, cada una de sus historias. Pero lo que me dejó helada de frío fue su afirmación: «lo más triste es que cuando llegas aquí sólo te apoya tu familia, al resto poco le importa lo que hayas hecho». Toma ya, colega . Ayer llegó de otra gran montaña, y hace dos días Somarriba ganó su tercer Tour de Francia. De esto nos hemos enterado tres o cuatro. Los que leímos de cabo a rabo los periódicos y poco más. Chus Lago tenía razón ¡qué poco importan ciertas cosas! El mundo se preocupa por el color de los calcetines de Béckham pero no reconoce el valor de quien libra batallas de órdago. Los medios no tienen toda la culpa: lo que no interesa no ocupa espacio en ellos. En la zona, donde tenemos a deportistas de élite como Patricia Rodríguez, Alba Ruibal o Rocío García deberíamos cambiar nuestro chip de preferencias. Yo de momento prefiero pensar en que no se trata de una cuestión de machismo. Quiero creer que el fútbol solapa el mundo deportivo. Pero huele a chamusquina. Porque a Indurain, por mucho que el ciclismo no se asemeje al fútbol, ya le han plantado en el Museo de Cera madrileño. ¿Cuándo pondrán a Somarriba?